Escrito por Mateo un
Sé que ha pasado la de tiempo desde que no publico algo en esta página. En mi defensa, ¿quien paga el dominio y maneja el servidor, cierto que ustedes no? Precisamente la razón por la que hice y he seguido manteniendo este sitio es por el deseo de tener un espacio donde pueda expresar mis ideas de forma libre, incluyendo el EGOÍSMO de no querer expresar algo.
Durante este largo tiempo de aparente hiatus (porque he estado haciendo nosecuanto cambio mínimo en la página menos subir algo), me han pasado la de cosas, ahora mismo que ando motivado haré el mejor intento de revivir este blog. No solo tengo fé, sino que para enriquecer la lectura, esto no solo será un anuncio de mi regreso. Sino que les hablaré de un tema fresquito (algo de hoy), acá.
Desde este año, he comenzado a desarrollar el hábito de la lectura, no conozco el porqué de mi repentino deseo por leer, quizá me haya dado cuenta que en las letras hay algo que en mi vida no: permanencia. Dicen que la única constante es el cambio, pero pienso que eso no se aplica a los libros; pongamos el ejemplo de García Márquez, el man le pegaba a la mujer, sin embargo, 100 Años de Soledad sigue siendo una de las más grandes piezas de la literatura universal. Porque a pesar de lo basura que haya sido gabo, la huella en la humanidad de su magnus opus es invaluable. Resumidamente, siento que me estoy volviendo adicto a las palabras ya controladas (?).
Ahora mismo, la biblioteca es el lugar al que voy, simplemente voy, no importa si estoy contentoso o ganoso de matar a alguien, cada que puedo, voy. Estar allá, me hace sentir desconectado del mundo. Una biblioteca no es solo un espacio donde hay la de libros por leer, también es un espacio en el cuál uno entra en sintonía con el conocimiento; el conocimiento de miles de otras personas que al igual que tú, eran hombres con el deseo de vivir mejor; básicamente las necesidades son eso, el deseo de vivir mejor (esto no es un despilfarre, los invito a ver la Pirámide de Maslow).
El día de hoy, como muchos, fui a la biblioteca. En este caso, fui a devolver Angelitos Empantanados de Andres Caicedo (Recomendadísimo) y a estudiar un poco más sobre las ideas que tenía Bertrand Russell acerca de la educación. He estado pensando en cómo se hubieran llevado estos dos en caso de haber coincidido en lugar y tiempo… Solo sé que en definitiva no sería como en esta imagen que hizo (((ChatGPT))).
Ambos vivieron una realidad totalmente diferente; Russell no solo fue conocido como uno de los próceres de la filosofía de las matemáticas, también sus aportaciones a las ideas de Greog Cantor fueron muy valiosas en el desarrollo de la teoría de los números transinfinitos; en cambio Caicedo, a pesar de la excelencia de sus obras, capaces de conectar con el lector a un nivel humano, incluso sostengo que el man estaba adelantado a su época (su redacción se siente como un mensaje de texto que te puede mandar un amigo), pero sus obras no tuvieron el suficiente éxito en vida, siendo totalmente opacado por García Marquez durante el Boom Latinoamericano, esta cita describe perfectamente lo que quiero decir con Caicedo:
Caicedo es el eslabón perdido del boom. Y el enemigo número uno de Macondo. No sé hasta qué punto se suicidó o acaso fue asesinado por García Márquez y la cultura imperante en esos tiempos. Era mucho menos el rockero que los colombianos quieren, y más un intelectual. Un nerd superatormentado. Tenía desequilibrios, angustia de vivir. No estaba cómodo en la vida. Tenía problemas con mantenerse de pie. Y tenía que escribir para sobrevivir. Se mató porque vio demasiado.1
Considero que no es erróneo decir que, si nos vamos por la Pirámide de Maslow, estaría claro que Russell estaría más cerca de la punta, mientras que Caicedo más cerca del suelo. De este modo, es importante conocer el punto de vista de cada uno acorde a la necesidad cuya vida se ajustó.
Russell decía que la labor de un docente para la protección de una nación es igual que el del ejercito, porque un docente es el que esculpe el reflejo de opinión pública en la sociedad2. Siendo sinceros, Russell sobreestima lo que sucede realmente con el sistema educativo, no se busca minimizar la labor del docente, pero hay que tener en cuenta que Russell omite (o bueno, al menos mi lectura) que por mejor que sea el sistema educativo y los hombres del mañana salgan de lo mejor formados, valdrá huevo si el mundo sigue siendo una mierda en los demás aspectos.
Caicedo por su parte responde a eso de una forma muy creativa con su novela. En Angelitos empantanados, todos los hombres que pasan por Angelita son cultísimos, de grandes valores y responsables; me acuerdo que el del primer capítulo estaba en un club de lectura y hasta le rendían culto a LoveCraft, ¿y cómo acabó cada uno? No quiero arruinarles la sorpresa. LEAN ANGELITOS EMPANTANADOS.
En lo personal, creo que esta conexión entre dos figuras tan relativamente diferentes no la hubiera logrado hace un día, ¿saben por qué? Porque esta semana fue de lo más jodida. Producí, producí y volví a producir. En definitiva, casi muero por burnout y Byung-Chul Han estaría decepcionadísimo de mí… sino fuera por lo que hice hoy.
Hoy, antes de emprender toda esta psicosis sobre las ideas de Russell y Caicedo, me di cuenta que en la biblioteca el auditorio estaba abierto. Yo pensé que era raro, siempre que iba allá nunca veía eso abierto. Entonces me colé ahí de sapo, resulta que todos los sábados hacen un taller de cine infantil. La película del día de hoy fue moana. Una que no había visto desde que salió en 2016 cuando era chico, y que, mi mente de ese tiempo, no supo valorar lo bella que es. Durante esa hora y media nadie me escribió, solo era yo, totalmente desconectado disfrutando una película aparentemente infantil.
Moana se da el lujo de aprovechar todo el poder adquisitivo que tiene (((Disney))), cada maldito rizo del gordo de Mauwi podría ser una obra de arte en sí misma, y es así, moana es un trabajo artístico excelente aunque su fin sea obviamente comercial. Solo piensa en la animación, la historia y la banda sonora. Obras así son lo que uno necesita cuando está abrumado, perder el sentido de la realidad un tiempo y enriquecerse de algo tan artístico e inmersivo como lo es moana. En definitiva, en caso de tener a la pequeña Sofia Plus, le pondré moana todos los días. Pienso que no ha habido película que me ha hecho tan feliz hasta la fecha, quizá fue por lo que viví o no, pero… Eso, vean moana.
Conclusión
Si quieren dejar de sentirse en la sociedad del cansancio, desconecten un rato sus mentes. El ocio y el arte es el mejor disipador del burnout. Además, disfruten de las cosas pequeñas y lindas de la vida, agradezcan por haberse parado, ah, y hagan calistenia. Esas, son las bases que tengo para vivir mejor, para narrar experiencias así. Me siento feliz, y tú deberías también.
Footnotes
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Fuguet, A. (2008). Andrés Caicedo. Mi cuerpo es una celda: una autobiografía. Bogotá: Editorial Norma. ↩
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GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel; ZULETA, Estanislao; RUSSELL, Bertrand; ROUX, Rodolfo Ramón de. Ensayos educativos: lecturas pedagógicas. Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá Secretaría de Educación 2010. 91 p. ISBN 9789588312774. ↩
Comentarios
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